¿Ha muerto la cultura Lowrider?

Con gran auge en los años 90, la estética Lowrider de origen chicano (mexicanos que inmigraron a Estados Unidos), parece ser una cultura olvidada. Con un trasfondo humilde y sentimental, esta estética que se hizo famosa por el estilo de sus coches y los peculiares saltos que daban en videoclips y películas de la época, se convirtió en un estilo de vida para muchos.

La cultura chicana se hizo popular en el mundo de la personalización de coches pero especialmente lo hicieron sus trabajos de pintura, lógico si tenemos en cuenta que México es uno de los países con más historia artística. Cantantes, actores, pintores y escultores han dado la popularidad y la posibilidad de que el mundo reconozca sus talentos gracias a grandes obras y su difusión.

Los orígenes del Lowride se remontan a los años 70´en Estados Unidos. Como ocurría en Europa, los años parecían ser prósperos después de ciertos conflictos que afectaron a la economía familiar. Ahora la gente se podía permitir cambiar de coche, de bici o incluso de casa. Los inmigrantes mexicanos con pocos recursos a lo máximo que podían acceder era a comprar a bicis y coches viejos. La cultura ganó fuerza cuando estos inmigrantes empezaron a personalizar sus coches y tratar de ponerlos a su gusto convirtiéndolos en LowRide. Una de las premisas del estilo chicano es mantener en perfectas condiciones tanto estéticas como de limpieza sus pertenencias y mostrar así cuidado y sensatez.

La cultura terminó de forjarse cuando todos estos mexicanos buscaban a sus parecidos en Estados unidos y dio lugar a reuniones y encuentros donde mostraban sus bicis, coches o pertenencias. Cuando no tenían dinero para bajar las suspensiones, metían sacos de arena en los bajos del coche. Pero fue en el momento de la hidráulica cuando la estética se hizo eterna.

Los colores brillantes, los trabajos elaboras, el encaje, las imágenes católicas y los cuadros “airbrushed” de mujeres atractivas muestran los sueños y el amor de los dueños. Está pasión por plasmar las creencias se trasladó también a un estilo propio de tatuaje y vestimenta característica, haciendo que de una estética pasase a ser una rica cultura.

Aunque parecía pasada de moda, hace una década, Pixar y Disney trataron de renacerla con la película Cars. Este año se lanzó una película llamada Lowrider que buscaba enseñar al gran público el trasfondo de la cultura.

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